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Hace un poco más de un año atrás, en la ciudad de Santa Cruz de la
Sierra-Bolivia, vivía una bella joven de 24 años llena de ideales y sueños que
le vislumbraban un hermoso y feliz futuro. Su sonrisa era tan radiante como los
días asoleados de esta tierra que la invitaban a disfrutar del ser humano como
centro de la creación, de los animales y la naturaleza, una naturaleza como
ella misma, llena de vida y color. Compartía su tiempo con los árboles como con
los amigos, buscando siempre que su balanza no se desequilibre en honor a la
justicia y la verdad. Su alegría la llevaba a ser optimista con la vida y a
emprender cada vez buenas iniciativas que se tornaban sólidas por la firmeza de
su carácter respaldado por sus principios y valores de honestidad, libertad,
respeto por la vida y solidaridad con los demás.
Pero la noche del 21 de noviembre de 2003, esos sueños de mujer de formar una
familia, desarrollar una carrera profesional y tantas otras ilusiones fueron
truncados. Un padre se quedó sin la niña de sus ojos, una madre sin la máxima
expresión de su existencia, una hermana se quedó sin la amiga ideal, un novio
vio marchitarse a la flor más bella de su jardín y la sociedad perdió un gran
valor. Cosas tan grandes pasaron aquella noche que parecía normal cuando
Jessika se disponía a dejar a unas primas a su domicilio. La obscuridad entró a
estas vidas cuando cuatro delincuentes, cuatro personas egoístas sin corazón ni
sentimientos hicieron girar el timón de aquel barco lleno de ilusiones, al
asesinar a la bella joven con la finalidad de sólo robar un vehículo. Quizá
sólo unas horas les llevó organizar tan cruel crimen y matar 24 años de sueños
y esperanzas. Quizá sólo fueron unos minutos para cegar la corta, profunda e
intensa vida de esta joven líder.
Sin embargo, cuando pasó la cruel tormenta de aquella noche, hubo algo que
aquellos delincuentes no pudieron matar, siempre hay algo que es más fuerte que
la muerte: ESO ES EL AMOR. El amor que Jessika reflejó al mundo, ese amor que
sus amados padres, Rolando y Rhea Borda, tienen por su primer fruto, ese amor
traspasó las fronteras del odio y la frustración, de la impotencia y el dolor.
Ese amor se convirtió en voluntad, en fortaleza para iniciar la continuidad de
la vida de Jessika, una fundación para ayudar a las víctimas de la
delincuencia, poniendo como cimientos básicos los mismos principios y valores
que esta joven.
Es así como una mujer ejemplar, una madre incondicional, Rhea Borda, de
nacionalidad Norteamericana y actual Agente Consular de los Estados Unidos en
Santa Cruz de la Sierra, con la fuerza del amor por su hija Jessika y con el
apoyo incondicional y desinteresado de personas e instituciones, muchas
desconocidas por ella hasta esta tragedia, decidió crear una fundación de ayuda
a víctimas de la delincuencia y así continuar promoviendo los valores que en
vida Jessika transmitió y continuará transmitiendo porque ella no está muerta,
está durmiendo y vive en el corazón de todo un pueblo que hoy honra su nombre y
lucha porque los valores de Jessika, amor, justicia y solidaridad brillen como
el sol de medio día.
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Entre los principales objetivos trazados, están resumidos los siguientes:
Apoyar, desarrollar e implementar directamente y mediante terceros, planes,
programas y proyectos de seguridad ciudadana y de prevención, en las áreas,
sectores y rubros de mayor impacto de la violencia delincuencial, con el fin de
garantizar la vida de las personas, la convivencia pacífica de todos los
ciudadanos en un estado de derecho, la justicia para todos sin discriminación
de ninguna naturaleza.
Desarrollar programas y proyectos de ayuda a favor de las víctimas de la
delincuencia, en los rubros de salud, asuntos jurídicos, cooperación económica
de socorro solidario, prevención y educación social.
Prestar asistencia técnica a instituciones públicas y privadas, nacionales y
extranjeras, que tengan relación con el desarrollo de la seguridad ciudadana,
garantizando a plenitud los derechos humanos y la protección del patrimonio
individual y colectivo de las personas.
Acordar y firmar convenios con organismos nacionales y extranjeros para la
promoción de inversiones, provisión de ayuda internacional y materiales
destinados a los proyectos en ejecución, programas de prevención y de educación
social, investigaciones, publicaciones, eventos y otros.
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